| Nuestra empresa |
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| Tuesday, 26 May 2009 02:45 |
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Historia:Nuestra empresa nace en los años cincuenta, cuando el entonces joven, Salvador Meza Segura, finaliza su período de aprendizaje y prácticas del Oficio de Talabartero en el Taller - Talabartería del Maestro Rafael Alcaraz Ortega, en la Hacienda de Cabos, Municipio de Talpa, Jalisco. En la sierra, a 10 horas de su rancho en aquel entonces, el Rancho de Arriba tal como se llamaba el lugar donde vivía, a 3 horas de Puerto Las Peñas, hoy Puerto Vallarta.Así en el año de 1957, nace Talabartería La Regional, en un muy pequeño taller fundado por Salvador Meza, en compañía de un ayudante-aprendiz de este oficio artesanal, instalándose desde entonces en el poblado de El Pitillal, en el Municipio de Puerto Vallarta Jalisco, lugar donde tuvo diferentes ubicaciones, hasta que finalmente adquirió una propiedad en compañia de su recién esposada mujer, la maestra Rebeca Bautista Vega, quien daba clases en la escuela Emiliano Zapata de dicho poblado, proveniente de la Cd. de México, cuando en ese entonces se hacía un día de camino para llegar aquí.
Hoy somos una pequeña empresa reconocida por clientes de diversas partes de México y del mundo, a quienes refrendamos nuestra calidad garantizada y servicio honesto, sirviendo y atendiendo desde nuestra pequeña pero pujante comunidad, El Pitillal Jalisco, en el Municipio de Puerto Vallarta, destino turístico internacional más mexicano de nuestro país.Misión:Continuar con la tradición mexicana de alta calidad artesanal y material, muy a pesar de los tiempos difíciles y de los cada vez menos consumidores que reconocen y gustan de lo bien hecho, del arte y la tradición mexicana, preservando la identidad y originalidad de nuestros productos, además de un servicio a la altura de las exigencias de nuestros clientes.¿Qué es la Talabartería?La talabartería es el arte de trabajar la piel, labrarla a mano y darle forma a productos de uso humano. Esta llegó a México proveniente del Viejo Mundo, España después de que los españoles comenzaran a colonizar el Nuevo Mundo, Veracrúz fue uno de los primeros lugares donde se aprendió este artesanal oficio, sin embargo, nuestros antepasados mayas y aztecas producían pequeños detalles grabados en piel para uso personal o doméstico, de gran calidad, creatividad y orginalidad. Además de los indios y apaches que habitaban el norte de México que también elaboraban pequeños detalles en piel.
Con la colonización, se fue expandiendo en nuestro territorio en varios estados como el Estado de Mèxico, Puebla, Michoacán, Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Zacatecas, Guanajuato, Queretaro, Jalisco, San Luis Potosí, Nuevo Leòn, Coahuila, y muchos màs.Sin embargo, cada estado produce ciertas artesanìas representativas de la regiòn, asì como caracterìsticas que les distinguen de los demàs, tanto en el material, mano de obra y necesidades primarias, como en la decoración y acabados. Talabartería en Náhuatl: Ehuapitzcalli.
Don Salvador Meza Segura.Es el fundador de La Regional Talabartería, fue el primer talabartero de El Pitillal, Puerto Vallarta y sus alrededores. Cuando llegó a El Pitillal no tenía zapatos y tampoco dinero, al ver la necesidad de tener un par de ellos, fue a buscar en la basura y encontró un par dañado, justo de su tamaño y se puso a repararlos, un conocido al ver lo que hizo, llevó los suyos para que hiciera lo mismo, pues vió cómo un par de zapatos casi destruídos, los dejó como nuevos. Así comenzó a darse a conocer, como zapatero remendón, sin embargo no era su destino ni su propósito. Con sus primeros ingresos y un pequeño préstamos consiguio dinero para viajar a Guadalajara para conseguir el material necesario y ponerse a elaborar sus primeros artículos: sillas de montar, cabezadas, correones, goruperas, armas, fundas, etc.Pronto ganó fama por la calidad y durabilidad de sus trabajos, ya que venían a buscarlo vaqueros, ganaderos y capataces desde el vecino estado de Nayarit, quienes se surtían regularmente de Compostela Nayarit, una ciudad de talabarteros, pero que hasta la fecha no han logrado hacer sus productos de una calidad regular hacia arriba. Varios poblados de ese estado, del Municipio de Mascota y hacia el Sur, de Tomatlán, El Tuito y demás. En poco tiempo se hizo de gran clientela y con el paso del tiempo y el crecimiento de la ciudad, se hizo de clientes extranjeros que lo visitaban hasta dos veces al año para que les hiciera cualquier cantidad de trabajo, en gran parte por el bajo costo de sus artículos y de una gran calidad artesanal.Don Salvador, El Regional, Regio, el talabartero, era los apodos que con cariño le ponían sus clientes y amigos, fue un hombre muy felíz y amistoso, bonanchón y dicharachero, una característica de familia de los Meza Segura, cariñosos y serviciales. Su vida la pasó en el cerro, entre prados y montañas, corriendo todo el día detrás de los animales, haciendo mandados al pueblo más cercano, vivían en un rancho en medio de la Sierra Madre, con su familia de 5 hermanas y 4 hermanos y sus padres. Nació y creció en el Rancho de El Moral, compartiendo temporadas en el Rancho de Arriba, a 8 horas a caballo de El Pitillal, hasta que decidió aprender el oficio de talabartero, en Cabos, a la edad de 20 años, y después se vino a trabajar a El Pitillal, que en ese tiempo era el poblado que mayor crecimiento y demanda de servicios requería en Puerto Vallarta.Llegó en 1962, 4 años más tarde conocería a una joven maestra recién llegada de la capital del país, México D.F., bella y con valores bien cimentados, conquistó su corazón, 2 años más tarde contrajo nupcias con la Profesora Rebeca Bautista Vega, que por azares del destino y despues de 20 horas de viaje, se convirtió en una de las maestras más queridas y reconocidas del lugar, pues su disciplina y enseñanza forjó hombres y mujeres de bien.Fue un padre ejemplar y un excelente maestro de su oficio, mejor amigo y buen compañero, si bien vivió años dificiles a causa de su alcoholísmo, supo enderezar el rumbo para vivir dignamente la última recta de su vida. Dejó una escuelad y dichos que se han convertido en una referencia de nuestro trabajo:
Dejó una herencia incalculable, y hoy, sus hijos tenemos el compromiso de continuar con tan valioso legado.
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